Érase el año 2015 cargado de política, grietas, debates, más política, discusiones, elecciones, especulaciones, etc...
En medio de todo eso estaba yo, terminando la tesis y buscando trabajo...
Quién sabe si fue por ser un año políticamente inestable, lleno de incertidumbre (si ganaba la continuidad o si resultaba vencedor el frente "cambiemos"), o tal vez porque aún no tenía el título, o por mi falta de experiencia, que me resultó dificilísimo conseguir laburo. Hacía changuitas, pero no era lo mismo.
Agregado a esto, me pasó la gran Murphy: Después de varios meses sin recibir un solo llamado, me llamaron de dos empresas, de esas que resignaría todo, MENOS el día de mi recibida, para asistir a sus entrevistas... Y ¡OH, CASUALIDAD! ¿Cuándo me citaban AMBAS? El día que iba a exponer mi tesis, el día de mi recibida! No podían ser más oportunas, hijas de mil... Obviamente lloré para que me cambiasen el día (con que hubiera sido al día siguiente bastaba), pero son tan hijas de mil, que no podían correrlo...
En ese momento no tenía la cabeza para calentarme, así que ahora que me vino a la mente aprovecho para putear tan linda suerte.
Sin embargo, una vez recibida y pasadas las elecciones, mi racha dió un giro importante.
Dios, el Universo, la entropía, o en quién quieran creer, es tan misterioso que nos da algunos momentos en los que no aparece nada y otros en los que se junta todo. De repente pasé del estado desesperado de "aceptar lo primero que me venga" a tener que elegir entre tres opciones potenciales. Digo potenciales, porque había tenido una buena respuesta en las entrevistas pero todavía no me confirmaban si quedaba o no para el puesto. Entre estas opciones estaba una cuya rama me gustaba, incluso antes de ponerme a buscar trabajo, así que esperaba que me confirmen algo (el sí o el no) de ésta primero. De acuerdo a la situación, tenía que saber pilotearla bien, porque me podía llegar a quedar sin el pan y sin la torta (la única que me faltaba!). También tenía la cuarta opción de aprovechar la onda positiva de llamados y esperar una propuesta mejor, pero después de haber pasado el 2015, no me arriesgaba ni en pedo.
Después de tanto pensar en plan A, plan B, plan C... sucedió lo que quería: el primer mail que recibí fue de la opción que más me gustaba y con la buena noticia de que había sido seleccionada. Sin perder más tiempo respondí YESSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS! ACEPTO (En términos formales).
Tampoco se crean que el trabajo es bueno porque es millonario. Esa fama que tenemos los ingenieros, es una mentira. Por supuesto, que algunos ingenieros recién salidos del horno tienen la suerte de trabajar en petroleras ganando 5 veces más de lo que gana una persona promedio (aunque con un costo de vida importante a cuestas), pero no todos tienen esa buena o mala suerte. Yo me contento con trabajar en algo que me haga crecer, que me guste, que contribuya en algo bueno al planeta o humanidad, que tenga un ambiente saludable, buenos compañeros y un sueldo suficientemente digno para vivir como persona (AH RE que la mina quería todo). Tengo la suerte de que, por ahora, el trabajo parece cumplir con todas las características, aunque mi sueldo está lejos de la cifra que mis familiares se imaginaron después de todo lo que tardé en terminar esta carrera. En algunos casos, no aplica la proporcionalidad.
A lo que iba, es que el trabajo es muy bueno, primero porque me pagan para estudiar (algo que después de tantos años en la universidad sé hacer muy bien), y segundo, porque, una vez terminada la especialización, tengo trabajo asegurado dentro de un proyecto nacional muy motivador, que se basa en la puesta en marcha y operación de un nuevo reactor de radioisótopos, que va a contribuir en gran escala en los tratamientos de medicina nuclear (detección temprana del cáncer, por ejemplo).

