descubrí (o más bien afirmé algo que alguna vez habré descubierto o me habrán dicho pero pasé desadvertido) que en el colectivo uno siempre la flashea más, piensa más, imagina más, reflexiona más, medita más de la vida...
algo extraño y asombroso. bueno, yo siempre viajé en subte.
aunque no siempre.
pero mis viajes en colectivo son sólo...
... en las noches, cuando me limito a observar con desconfianza a la gente misteriosa,
... en las madrugadas, cuando estoy dormida y no puedo pensar,
... en tramos muy cortos, cuando reflexionar no tiene sentido,
... cuando el subte no llega a mi destino, y sólo estoy pendiente de las calles y dónde bajar,
... cuando el subte no funciona, y sólo puedo pensar en lo mal que estoy viajando apretada...
así que pocas veces tuve mis flashes en el colectivo.
lástima que no aproveché antes, ahora me va a salir más caro.